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El tetracampeón mundial de Fórmula 1, Max Verstappen, aprovechó su estancia en la capital española con motivo del debutante Gran Premio de España para sumergirse en el entorno del Atlético de Madrid. Este encuentro resalta la estrecha relación entre el automovilismo de élite y el balompié local, en un fin de semana histórico que marca el regreso de la máxima categoría a la ciudad después de más de cuatro décadas.

Durante su visita en los boxes del equipo Oracle Red Bull Racing, el piloto neerlandés actuó como anfitrión de los futbolistas colchoneros Jan Oblak y David Hancko. Los jugadores del conjunto madrileño, aprovechando la fuerte presencia promocional y el rol de embajadores deportivos de su club en el evento, acudieron a las instalaciones del flamante circuito urbano de Madring para dar la bienvenida oficial al vigente campeón de la categoría.

El momento cumbre del intercambio se vivió cuando los futbolistas le obsequiaron a Verstappen una camiseta oficial del Atlético de Madrid personalizada con su nombre y el dorsal número 3. La sintonía entre ambas partes quedó de manifiesto no solo con este detalle, sino también por el conocimiento previo del piloto, quien en dinámicas anteriores de la Fórmula 1 ya había demostrado su familiaridad con el escudo e identidad de la escuadra rojiblanca.

Tras el encuentro, Verstappen dejó de lado el ambiente festivo para enfocarse en los rigores de la competición, calificando el nuevo trazado de Valdebebas como un auténtico «laberinto» debido a sus 22 curvas. Las opiniones recogidas por medios deportivos especializados coinciden con el piloto de Red Bull, quien advirtió que la pista combina tramos de alta velocidad con muros sumamente cercanos, asemejando el reto técnico al del exigente circuito callejero de Yeda.