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El Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizará sus previsiones sobre la economía mundial en su informe Perspectivas de la economía mundial, una referencia para comparar el desempeño esperado de los países y anticipar los riesgos que pueden afectar la producción, el comercio y el empleo.

En su actualización de julio de 2026, el organismo proyectó que la economía mundial crecería 3 por ciento durante este año y 3.4 por ciento en 2027. Sin embargo, advirtió que el comportamiento será desigual entre países, debido a factores como los conflictos internacionales, los costos de la energía y el impulso de las inversiones relacionadas con la tecnología.

Para México, el pronóstico de abril anticipaba un crecimiento de 1.6 por ciento en 2026 y de 2.2 por ciento en 2027. Aunque estas cifras apuntaban a una recuperación moderada, ubicaban al país ante el reto de acelerar su actividad económica en un entorno internacional incierto.

La comparación internacional es importante porque una tasa de crecimiento no tiene el mismo significado en todas las economías. Los países emergentes pueden registrar expansiones mayores que las economías avanzadas, pero también enfrentan condiciones distintas de inversión, productividad, inflación y empleo.

Para México, el desempeño económico mundial tiene implicaciones directas. Estados Unidos es su principal socio comercial, por lo que una desaceleración de la economía estadounidense puede afectar los pedidos a las empresas mexicanas, las exportaciones y la actividad industrial. A su vez, las perspectivas de inversión influyen en la creación de empleos y en las oportunidades para los negocios.

Las previsiones del FMI no son resultados definitivos: son estimaciones sujetas a cambios conforme evoluciona la economía. Su utilidad consiste en identificar tendencias y riesgos, no en anticipar con certeza lo que ocurrirá.

La nueva edición del informe permitirá comprobar si el organismo modificó sus expectativas para México y cómo se compara el país con otras economías. Ese contraste será clave para entender si el crecimiento previsto alcanza para impulsar la actividad productiva y mejorar las condiciones económicas de la población.