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Floyd Mayweather Jr. ha interpuesto una demanda civil masiva contra Showtime Networks y su expresidente de deportes, Stephen Espinoza. El boxeador invicto alega que fue víctima de un esquema de fraude financiero sistemático que le costó al menos 340 millones de dólares en ingresos no percibidos durante la etapa más lucrativa de su carrera. Según los documentos presentados en una corte de California, Mayweather sostiene que fondos que debieron llegar a sus cuentas fueron desviados maliciosamente.

La demanda se centra en cómo se gestionaron los ingresos de eventos históricos de pago por evento (PPV), destacando sus peleas contra Manny Pacquiao en 2015 y Conor McGregor en 2017. Mayweather afirma que, a pesar de que estos combates generaron más de mil millones de dólares en ingresos totales, una parte significativa de sus ganancias fue transferida sin autorización a cuentas controladas por su entonces asesor, Al Haymon. El boxeador acusa a Showtime de participar activamente en este desvío de capital.

Un detalle que ha captado la atención de los analistas legales es que Al Haymon no figura como demandado en esta acción legal específica, a pesar de ser señalado como el destinatario de los fondos malversados. Expertos sugieren que esta podría ser una estrategia de Mayweather para presionar a Showtime y Espinoza a revelar registros financieros que, según la demanda, la cadena afirmó haber «perdido en una inundación» cuando el nuevo equipo administrativo de Floyd intentó auditarlos meses atrás.

Paramount, la empresa matriz de Showtime, ha respondido calificando las acusaciones como «infundadas» y carentes de mérito legal o fáctico. La compañía ya cerró su división de deportes en 2023, lo que añade una capa de complejidad al caso, ya que Mayweather busca recuperar fondos de una entidad que ya no opera de manera independiente. No obstante, el reclamo por daños punitivos y enriquecimiento injusto sigue adelante, prometiendo un litigio largo y costoso para ambas partes.

A sus 48 años, Mayweather demuestra que sigue siendo un estratega tanto dentro como fuera del ring. Mientras continúa realizando exhibiciones millonarias, esta batalla legal representa su intento por asegurar que su legado de «billionaire» sea tan impecable como su récord de 50-0. Para el mundo del boxeo, este caso no solo es una disputa por dinero, sino una ventana indiscreta a cómo se repartieron las bolsas de las peleas más grandes de la historia moderna.