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Tras el reciente proceso electoral presidencial, el senador Flávio Bolsonaro salió de Brasil en medio de una orden judicial de arraigo que le prohibía abandonar la nación debido a una investigación penal por presunto lavado de dinero.

«Ingresó con la documentación correspondiente en regla y terminó saliendo en avión, también en las mismas condiciones (…) No tenía impedimentos de Interpol», aseveró el ministro Diego Santilli ante medios de comunicación durante un acto oficial en Rosario. De acuerdo con reportes de prensa y registros legislativos citados por la agencia AFP, el dirigente ingresó a suelo argentino haciendo uso de un pasaporte italiano, nacionalidad que obtuvo legalmente en 2023.

El titular ministerial evitó responder si Santiago Caputo, asesor principal del presidente Javier Milei, estuvo presente en el aeropuerto internacional de Puerto Iguazú para coordinar el ingreso y la posterior salida de Bolsonaro y su familia, situación que fue expuesta en una investigación del rotativo La Nación.

Ante estos acontecimientos, legisladores de la oposición en el Congreso argentino promovieron un pedido de interpelación ministerial contra Santilli y otros funcionarios para exigir aclaraciones sobre el papel de las autoridades locales en este traslado. En tanto, tras arribar a Estados Unidos, Bolsonaro agradeció públicamente a Milei «por su coraje, su sentido de justicia y de legalidad», lo que intensificó la tensión diplomática entre Brasil y Argentina.