La falta de financiamiento amenaza con retrasar la salida de una parte de la flota camaronera de Sinaloa, justo cuando el sector se prepara para una nueva temporada de pesca en el Pacífico.
En Topolobampo, los armadores enfrentan el reto de reunir entre 1 y 1.5 millones de pesos por embarcación para realizar reparaciones, mantenimiento y abastecimiento antes de salir a altamar. El monto debe cubrir trabajos en motores y estructuras, limpieza, pintura y otras adecuaciones necesarias para garantizar autonomía durante los primeros días de pesca.
El problema no es nuevo. Durante la temporada anterior, únicamente 23 de unas 60 embarcaciones de la flota de Topolobampo lograron salir, de acuerdo con representantes del sector. Para el próximo ciclo, la meta es recuperar al menos ese número de barcos activos, aunque el financiamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos.
La situación adquiere mayor relevancia ante el próximo inicio de la temporada. La pesca de camarón en bahías y sistemas lagunares de Sinaloa comenzará el 22 de septiembre, mientras que las capturas en aguas marinas del Pacífico están autorizadas a partir del 7 de octubre.
El sector también enfrenta incertidumbre sobre la disponibilidad del recurso. En la temporada 2025-2026, Conapesca reportó 7 mil 861 toneladas de camarón capturadas en Sinaloa al 27 de enero. Para este ciclo, pescadores han señalado preocupación por las tallas del crustáceo, los costos de operación, el precio del combustible y la pesca ilegal.
Ante este escenario, representantes pesqueros han pedido mayores apoyos y recursos para Conapesca, así como fortalecer la investigación, vigilancia y ordenamiento de la actividad. Además, IMIPAS prepara estudios para determinar el esfuerzo pesquero adecuado en el litoral del Pacífico.
La combinación de altos costos, menor capacidad operativa e incertidumbre sobre las capturas mantiene bajo presión a una actividad clave para las comunidades pesqueras de Sinaloa.








