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Senegal y Marruecos han confirmado su presencia en la final de la Copa Africana de Naciones 2026 en lo que promete ser un choque histórico. Los vigentes campeones, liderados por un inspirado Sadio Mané, demostraron su jerarquía al eliminar a Egipto en una semifinal cerrada. Por su parte, el combinado marroquí cumplió con su papel de favorito y anfitrión, superando a Nigeria en una tanda de penales dramática donde su portero estrella fue el factor determinante para avanzar.

El triunfo de Senegal sobre Egipto (1-0) se gestó en un momento de genialidad individual. Tras 70 minutos de estudio mutuo y pocas llegadas a gol, Mané encontró un balón suelto en los linderos del área y, con un remate de clase mundial, batió la portería egipcia. Con este resultado, el delantero senegalés vuelve a ganarle la partida individual a su excompañero Mohamed Salah, reafirmando que su selección es actualmente la fuerza más dominante de la región.

En la otra llave, Marruecos sufrió más de la cuenta ante una Nigeria que planteó un partido físico y asfixiante. Tras 120 minutos de intensidad pura en Rabat, el marcador no se movió, llevando la definición al punto penal. Fue allí donde apareció la figura de Bono, quien con sus atajadas decisivas guio a los Leones del Atlas a un triunfo por 4-2. El arquero del Al-Hilal demostró por qué sigue siendo considerado uno de los mejores del mundo en situaciones de alta presión.

La final de este domingo 18 de enero se presenta como una revancha simbólica por el trono de África. Marruecos busca su primer título continental en décadas, mientras que Senegal quiere cimentar una dinastía histórica. El duelo en el mediocampo será vital, donde figuras de la talla de Lamine Camara por los senegaleses y Sofyan Amrabat por los marroquíes tendrán la tarea de controlar el ritmo del juego en un estadio que estará a su máxima capacidad.

El partido se podrá seguir en México a partir de las 13:00 horas, un horario ideal para disfrutar de la clausura de este certamen. Se espera una ceremonia de clausura vibrante antes de que ruede el balón para decidir quién levantará el trofeo más importante del continente. Entre la pegada de Mané y las manos de Bono, el fútbol africano coronará a su nuevo rey en una final que ya se anticipa como un clásico moderno.