El Departamento de Educación de Filipinas (DepEd) comenzó la implementación de simulacros de tiroteo activo en planteles escolares de todo el país, una medida inédita en su historia académica diseñada para capacitar a estudiantes y cuerpo docente ante eventuales amenazas armadas.
La determinación gubernamental surge como respuesta a una inusual escalada de ataques en aulas, fenómeno atípico en la nación asiática debido a sus rigurosas regulaciones sobre el porte de armas. La alerta institucional se intensificó tras dos eventos trágicos consecutivos: un tiroteo perpetrado por menores en la Escuela Secundaria Nacional San José en Tacloban durante junio, y un ataque registrado en agosto en la Universidad Ateneo de Zamboanga, donde un alumno de 15 años ultimó a un compañero para posteriormente quitarse la vida.
Con el objetivo de prevenir traumas psicológicos o crisis de ansiedad en los estudiantes, el DepEd estableció protocolos estrictos que prohíben el uso de actores, armas de utilería o detonaciones simuladas. La instrucción se concentra de forma exclusiva en la ejecución de procedimientos tácticos de resguardo: activación de alarmas silenciosas, bloqueo de accesos con mobiliario, alejamiento de ventanales y evacuación ordenada con las manos visibles una vez asegurada la zona por las fuerzas policiales.







