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La FIFA ha concretado oficialmente el acuerdo de derechos de transmisión para la Copa del Mundo en territorio chino, resolviendo una de sus negociaciones más complejas a solo 27 días de la inauguración del torneo. El organismo rector del fútbol tuvo que aceptar una cifra drásticamente menor a sus pretensiones económicas iniciales, cerrando la operación con la corporación China Media Group (CMG). Los reportes de los medios estatales del país asiático valuaron los derechos de la edición masculina de 2026 en apenas 60 millones de dólares, una cantidad muy lejana a los 300 millones de dólares que la FIFA exigía al comienzo de las pláticas.

El paquete comercial pactado con la cadena CMG abarca un total de cuatro Copas del Mundo dos ediciones masculinas y dos femeninas extendiéndose en el calendario hasta el año 2031. El convenio incluye de forma inmediata la cobertura del torneo masculino que se disputará en Norteamérica con un formato inédito de 48 equipos y 104 partidos. A pesar del gran interés que genera el fútbol en la región, la ausencia de la selección nacional de China, que no logró su clasificación deportiva para la justa, mermó severamente el poder de negociación de la FIFA frente a las televisoras de ese país.

Otro factor que debilitó la postura financiera de la federación internacional fue la complicada diferencia de horarios respecto al continente americano. El desfase de hasta 15 horas entre Pekín y las 16 ciudades sedes en Estados Unidos, Canadá y México proyectaba niveles de audiencia nocturnos difíciles de comercializar para las cadenas locales. Al respecto, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, viajó directamente a territorio chino esta semana para destrabar el conflicto legal y reunirse con directivos del balompié asiático, expresando su satisfacción por haber alcanzado el acuerdo institucional definitivo.

A pesar del bajo costo de los derechos televisivos, la inversión empresarial china sigue siendo una de las principales columnas financieras para la Copa del Mundo, la cual proyecta ingresos totales superiores a los 11,000 millones de dólares. Marcas globales como la tecnológica Lenovo operan como patrocinadores principales de la FIFA, sumadas a firmas como Mengniu y Hisense en el segundo nivel de socios comerciales. Este ecosistema corporativo ha logrado sostenerse a pesar de la rescisión contractual ocurrida hace dos años con el conglomerado Wanda, cuya alianza inicial contemplaba el plan de albergar el Mundial de 2030 en suelo asiático.