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Los Países Bajos han confirmado su hegemonía absoluta en el patinaje de velocidad sobre hielo durante los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, gracias a una rivalidad que ya es leyenda. Las protagonistas, Femke Kok y Jutta Leerdam, las dos caras más visibles del equipo neerlandés, han concluido sus pruebas individuales con un equilibrio perfecto: ambas regresan a casa con una medalla de oro y una de plata. Este intercambio de metales no solo subraya el dominio de su país, sino que eleva la competencia interna a niveles históricos en el hielo italiano.

La batalla por el trono comenzó el pasado lunes 9 de febrero en la distancia de los 1,000 metros, donde la potencia de Jutta Leerdam se impuso con una marca demoledora. Leerdam detuvo el cronómetro en 1:12.31, estableciendo un nuevo récord olímpico y superando por apenas 28 centésimas a Kok, quien se quedó con la plata al registrar 1:12.59. En ese momento, Jutta celebró su consagración definitiva, pero Femke dejó claro que la revancha llegaría pronto en la prueba donde ella es la maestra indiscutible: la velocidad pura.

El segundo capítulo de esta historia se escribió el domingo en la gran final de los 500 metros. En esta ocasión, fue Femke Kok quien voló sobre la pista Olimpia delle Tofane para cobrar venganza. Con una salida explosiva y una técnica impecable, Kok cruzó la meta en 36.49 segundos, destrozando el récord olímpico y convirtiéndose en la primera patinadora neerlandesa en ganar esta prueba. Leerdam, aunque luchó hasta el final, tuvo que conformarse con la plata al marcar 37.15, quedando 66 centésimas por detrás de su compatriota.

El impacto de este «uno-dos» neerlandés ha sido total, dejando en el tercer escalón del podio a la histórica japonesa Miho Takagi en ambas competencias. Para Kok, este oro representa la culminación de una racha invicta de dos años en la distancia, mientras que para Leerdam, su plata en los 500 metros confirma que es una atleta completa capaz de pelear el podio en cualquier distancia de sprint. Juntas, han acaparado los reflectores no solo por su velocidad, sino por la elegancia y carisma que proyectan en cada una de sus carreras.

Al finalizar la jornada, ambas atletas posaron orgullosas, demostrando que, a pesar de la feroz competencia, el respeto mutuo es la base de su éxito. «Nos empujamos la una a la otra a un nivel superior», declaró Kok tras su victoria récord. Con este empate de oros y platas, la rivalidad entre Kok y Leerdam se despide de Milano-Cortina como la historia más vibrante del patinaje de velocidad.