La Reserva Federal de EE. UU. decidió este miércoles mantener estables las tasas de interés en un rango de entre el 3.5% y el 3.75%. La resolución marca el cierre de la primera junta de política monetaria encabezada por su nuevo presidente, Kevin Warsh, quien asume el cargo en un contexto de persistentes presiones inflacionarias globales detonadas por el conflicto armado con Irán.
Ante una inflación interanual que alcanzó el 4.2% en mayo, los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votaron por unanimidad congelar el referencial monetario. Aunque el presidente de EE. UU., Donald Trump, nominó a Warsh con el objetivo de impulsar una flexibilización y revertir las directrices de su antecesor, Jerome Powell —quien inusualmente retiene su puesto y voto dentro de la Junta de Gobernadores—, el panorama macroeconómico obligó a mantener la cautela.
Resiliencia laboral y proyecciones para 2026
Los efectos financieros derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la solidez del mercado laboral estadounidense frenaron cualquier intención de abaratar el precio del dinero. El banco central estadounidense apuntó en su informe que la actividad económica mantiene un ritmo sólido de expansión pese a la incertidumbre en Oriente Medio.
- Datos de empleo: En mayo se crearon 149,000 nuevos puestos de trabajo.
- Expectativas del FOMC: De 18 miembros evaluados en el reporte trimestral, solo uno apuesta por reducir las tasas este año. Ocho prefieren mantener el nivel actual, mientras que nueve consideran necesario aplicar incrementos que podrían superar el 4% antes de que concluya el 2026.







