La cúpula del FC Barcelona ha decidido dar el paso definitivo para sanar su relación con el fútbol europeo organizado al anunciar su salida de la Superliga. Este sábado, el club notificó su baja formal de la European Super League Company, cerrando un capítulo de tensiones que duró casi un lustro. Con este movimiento, Joan Laporta cumple con su promesa de devolver al club a la centralidad de las instituciones internacionales, abandonando la trinchera que compartía con el Real Madrid desde 2021.
El viraje estratégico comenzó a gestarse en la asamblea anual de clubes celebrada en Roma, donde Laporta propuso una tregua definitiva. El dirigente azulgrana entendió que la supervivencia económica del Barca dependía más de una relación fluida con la EFC y la UEFA que de un proyecto cuya viabilidad social se había agotado prematuramente. La mediación ofrecida por Laporta meses atrás fue el preludio de este abandono que hoy deja a Florentino Pérez sin su principal aliado estratégico en España.
La Superliga nació bajo la premisa de salvar al fútbol de un «modelo económico inestable», atrayendo a potencias como el Liverpool, el Manchester City y la Juventus. Sin embargo, el rechazo masivo de las ligas locales y las federaciones nacionales convirtió al proyecto en un paria deportivo. El Barcelona, que en su día vio en la Superliga una tabla de salvación financiera, ha preferido ahora la seguridad de las competiciones tradicionales, buscando recuperar el prestigio perdido tras años de contenciosos legales.
A pesar de que el TJUE falló en contra del monopolio de la UEFA en diciembre de 2023, la realidad del mercado y la presión política de la Unión Europea inclinaron la balanza a favor del orden establecido. La Juventus ya había abandonado el barco en junio de 2023, y el Barcelona había escenificado su alejamiento público a principios de esta temporada. La renuncia de hoy es simplemente el sello notarial a una muerte anunciada que deja al Real Madrid como el «último mohicano» de la competición alternativa.
En definitiva, el Barcelona apuesta por la paz para centrarse en sus retos deportivos y en la remodelación del Spotify Camp Nou. Al desvincularse de la Superliga, el club catalán elimina un obstáculo importante en sus negociaciones con patrocinadores y organismos reguladores. Tras casi cinco años de conflicto, el mapa del fútbol europeo vuelve a configurarse bajo el mando único de la UEFA, mientras el proyecto de la Superliga se reduce, por ahora, a una declaración de intenciones unipersonal desde la capital de España.






