Lam Wing-kee, el célebre librero de Hong Kong que desafió el régimen de China y huyó a Taiwán para salvaguardar su integridad, falleció a los 70 años. Su deceso ocurrió el jueves por la noche en el Hospital Memorial Mackay de Taipéi tras una batalla contra el cáncer de pulmón, según informaron medios regionales de comunicación.
Lam cobró relevancia internacional en 2015 al convertirse en uno de los varios libreros detenidos de forma clandestina tras vender material literario crítico con la élite política de la China continental. Permaneció recluido por más de 400 días y denunció posteriormente que su confesión televisada fue orquestada bajo un guion de las autoridades.
Símbolo de la libertad de expresión
En 2019, ante el riesgo de una ley de extradición a Pekín, decidió refugiarse en Taiwán. En la isla logró reabrir la librería Causeway Bay Books, un acto que el Gobierno taiwanés consideró un emblema de democracia. Tras confirmarse su fallecimiento, el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, manifestó estar profundamente entristecido y destacó que la vida de Lam dio testimonio del valor de la libertad de expresión frente a la represión autoritaria.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores del territorio insular extendió sus condolencias, recordando que el espacio fundado por Lam sirvió como un refugio crucial para que la comunidad de Hong Kong pudiera reunirse, manifestarse y mantener viva la resistencia cultural e intelectual ante el asedio político.

















