La industria del entretenimiento se encuentra de luto tras el fallecimiento de Bunny Levine, reconocida actriz de carácter cuya trayectoria artística despegó en su etapa de madurez. La intérprete murió a los 97 años mientras dormía en su residencia ubicada en Tarzana, California, de acuerdo con la información confirmada este domingo por su representante, Mike Eisenstadt, a la publicación especializada The Hollywood Reporter.
Por su parte, el Departamento de Policía de Los Ángeles indicó que los primeros reportes sugieren que el deceso ocurrió por causas naturales, según consignó la cadena NBC.
De bibliotecaria a la pantalla grande. Nacida el 22 de diciembre de 1928 en Nueva Jersey, Levine sintió una temprana inclinación por la actuación. Sin embargo, su camino hacia los escenarios y los sets de filmación tomó un rumbo distinto en su juventud, etapa en la que se desempeñó como bibliotecaria escolar y dedicó su tiempo a la crianza de sus tres hijos: Marty, Francie y Joe.

Fue a principios de la década de los 2000, tras una jubilación anticipada y el fallecimiento de su esposo, Bernard Levine, cuando decidió retomar su pasión de juventud. Tomó clases formales de interpretación y se mudó a Los Ángeles para consolidar una carrera profesional que floreció de manera tardía pero constante.
Una prolífica carrera en cine y televisión. Gracias a su estatura de 1.47 metros y su distintiva presencia, Levine encarnó de manera recurrente entrañables personajes de mujer mayor y abuela, ganándose el reconocimiento del público y de la crítica.
Sus primeros pasos en la gran pantalla incluyeron participaciones en producciones de géneros diversos, como la cinta de terror independiente Slime City (1988), dirigida por Greg Lamberson, y Cadillac Man (1990), estelarizada por Robin Williams.
Con los años, su rostro se volvió familiar en la gran pantalla gracias a colaboraciones destacadas, como su participación en la comedia Don’t Mess with the Zohan (2008) junto a Adam Sandler, su inolvidable aparición como cajera de cine en la galardonada La La Land (2016), y su papel como Mona en la película Thelma (2024).
En la televisión, su talento brilló en algunos de los títulos más exitosos de la pantalla chica, entre los que figuran Law & Order, Gilmore Girls, Everybody Loves Raymond y Shameless. Su vigencia artística se mantuvo hasta sus últimos días, con el estreno este año de la película The Cure y el cortometraje Achiever.
A la actriz le sobreviven sus tres hijos y sus nietos, Robin y Jeffrey, quienes custodian el legado de una mujer que demostró que nunca es tarde para alcanzar los sueños profesionales.









