El Congreso de la Unión y la Secretaría de Hacienda perfilan una nueva revisión de los impuestos saludables de cara al Paquete Económico 2027. La discusión legislativa prevé incrementar la carga fiscal mediante el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a productos con exceso de sodio, como sopas instantáneas y frituras, además de bebidas alcohólicas como vinos, cervezas y destilados, con el objetivo de desalentar su consumo excesivo y proteger la salud pública.
Esta estrategia fiscal da continuidad a los ajustes aplicados previamente en 2026, cuando se elevó el gravamen a los refrescos, jugos industrializados, bebidas con edulcorantes y productos de tabaco. Paralelamente, organizaciones civiles como El Poder del Consumidor y Fundar han propuesto elevar del 8 al 20 por ciento el IEPS aplicable a la comida chatarra, alineándose con estándares internacionales para combatir padecimientos como la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Actualmente, el gravamen a alimentos no básicos con alto contenido calórico se restringe a nueve categorías que superan las 275 kilocalorías por cada 100 gramos, contemplando diversas excepciones de la cadena de trigo y maíz. Sin embargo, especialistas señalan la necesidad de ampliar el listado para gravar productos que excedan los límites permitidos de sodio o grasas saturadas, más allá del criterio calórico.
Representantes del sector industrial y fiscal ya analizan reformulaciones en el esquema de cobro del IEPS para cervezas y bebidas alcohólicas. Las discusiones formales continuarán en el Legislativo y el Ejecutivo para definir las modificaciones fiscales definitivas que se integrarán en el presupuesto del próximo año.







