El automovilismo mexicano se vistió de luto tras la partida de Marco Tolama, quien falleció este jueves a los 79 años de edad. Luego de varias semanas luchando en terapia intensiva debido a complicaciones respiratorias, el máximo referente de la crónica de velocidad en México ha apagado su motor, dejando un vacío imposible de llenar en las cabinas de transmisión y en el corazón de los aficionados que durante décadas sintonizaron su voz para entender la pasión de las pistas.
Antes de convertirse en la voz institucional de la Fórmula 1, Tolama fue un guerrero del asfalto. Bajo el apodo de «El Charro Volador», compitió como piloto profesional en circuitos de México, Estados Unidos, Canadá y Europa, una experiencia que le otorgó esa autoridad técnica y elegancia que más tarde presumiría frente al micrófono. Su transición a los medios fue natural, integrándose al equipo histórico de «Los Protagonistas» junto a José Ramón Fernández en Imevisión y TV Azteca, donde se convirtió en el maestro de ceremonias de cada Gran Premio dominical.
Su legado está marcado por momentos que definieron una era, como su inolvidable y respetuosa narración de la trágica muerte de Ayrton Senna en 1994, un evento que puso a prueba su temple periodístico. Marco no solo dominó los medios tradicionales, o las columnas de diarios como Reforma; incluso trascendió a la cultura pop al prestar su voz para el personaje de David Hobbscap en la versión latinoamericana de la película Cars 2, inmortalizando su tono distinguido para las nuevas generaciones.
Tras conocerse la noticia, el mundo del deporte motor ha reaccionado de forma unánime. El México GP lo calificó como una de las figuras más importantes de la categoría en el país, mientras que colegas de la talla de «Chacho» López y su eterno capitán, José Ramón Fernández, han rendido tributo a su capacidad para formar a la audiencia mexicana en una disciplina tan compleja. Tolama no solo explicaba la telemetría o la estrategia de neumáticos; él contaba historias de valentía a 300 kilómetros por hora.
Hoy, la bandera a cuadros ondea en su honor por última vez. Marco Tolama deja un legado de profesionalismo, ética y una pasión incombustible que seguirá resonando cada vez que un monoplaza encienda sus motores. Se va el cronista, pero se queda la leyenda de aquel hombre que supo volar sobre la pista.








