Las conversaciones se realizan en la sede de la OCDE y abordan temas como aranceles, controles tecnológicos y comercio de minerales estratégicos.
Funcionarios de Estados Unidos y China iniciaron este domingo una nueva ronda de consultas económicas y comerciales en París, en un intento por abordar los principales puntos de fricción entre las dos mayores economías del mundo.
Las conversaciones se llevan a cabo en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ubicada en la capital francesa, y está previsto que continúen también el lunes, según informaron integrantes de la delegación estadounidense a medios presentes en el lugar.
Durante la reunión, ambas delegaciones analizan temas clave de la relación comercial bilateral, entre ellos los aranceles, las restricciones tecnológicas y el comercio de minerales estratégicos, particularmente las llamadas tierras raras, esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos, baterías y tecnología avanzada.
De acuerdo con reportes, la jornada de diálogo comenzó durante la mañana y posteriormente se realizó un receso para continuar las conversaciones por la tarde, como parte de la agenda de trabajo prevista para este encuentro.
Este tipo de reuniones forma parte de los mecanismos de diálogo que Washington y Pekín han impulsado para gestionar sus diferencias comerciales, las cuales se han intensificado en los últimos años por disputas en sectores estratégicos como la tecnología, la industria energética y las cadenas de suministro.
Estados Unidos y China mantienen una relación económica profundamente interdependiente, aunque marcada por tensiones relacionadas con subsidios industriales, acceso a mercados, controles de exportación y seguridad tecnológica.
Uno de los temas que ha cobrado mayor relevancia es el de las tierras raras, un grupo de minerales fundamentales para la producción de componentes electrónicos, vehículos eléctricos, sistemas de defensa y tecnología de alto nivel.
Analistas consideran que este tipo de encuentros busca evitar una escalada en las disputas comerciales y mantener abiertos los canales de comunicación entre ambas potencias, cuyas decisiones económicas tienen un impacto directo en el comercio global y en los mercados internacionales.






