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Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Canadá enfrentan un nuevo deterioro después de que la administración estadounidense concretara la prohibición de importaciones canadienses valuadas en casi mil millones de dólares, abarcando sectores como bebidas alcohólicas, productos lácteos y motocicletas.

Aunque esta medida representa una porción menor frente al intercambio comercial anual de 880 mil millones de dólares entre ambas naciones, marca una escalada en la disputa impulsada por el presidente Donald Trump.

El conflicto se originó durante el verano cuando Trump aplicó una normativa de la época de la Gran Depresión para gravar con un 50% a ciertos productos canadienses por presunta discriminación comercial, lo que generó una respuesta simétrica de Ottawa con aranceles de represalia de entre el 15% y el 50%. En castigo por dichas contestaciones, el mandatario estadounidense ordenó el bloqueo formal de los artículos.

Especialistas en comercio señalan que el impacto económico inmediato será limitado, ya que los aranceles previos del 50% operaban prácticamente como una prohibición comercial al inhibir la rentabilidad de las internaciones.

Del volumen total afectado, que asciende a 967 millones de dólares según proyecciones basadas en datos de 2025, el 87% corresponde a bebidas alcohólicas —medida diseñada en respuesta a restricciones provinciales canadienses contra licor estadounidense—.

El veto también incluye lácteos, como el suero de leche, y vehículos recreativos como las motocicletas de tres ruedas Can-Am Spyder y Canyon de la firma Bombardier Recreational Products. Analistas prevén que este escenario propicie nuevas respuestas de Canadá y una mayor presión de los sectores afectados para destrabar el conflicto.