La administración del presidente estadounidense Donald Trump notificó al Congreso de su intención de abonar 725 millones de dólares a las Naciones Unidas, medida que busca aliviar la severa crisis financiera de la ONU tras meses de recortes presupuestarios e impagos por parte de Washington.
A pesar de representar menos del 20% de la deuda acumulada por Estados Unidos, estimada por el organismo en más de 4.000 millones de dólares, el desembolso permitiría evitar un colapso financiero inminente advertido por el secretario general António Guterres. La transferencia, sin embargo, se mantiene condicionada a que el organismo internacional continúe implementando un plan de reforma institucional y reducción de gastos promovido por la Casa Blanca, al tiempo que busca prevenir que la potencia pierda su derecho a voto en la Asamblea General de la ONU bajo el Artículo 19 de la Carta fundacional del organismo.









