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Las fuerzas armadas de Estados Unidos anunciaron este miércoles la conclusión formal de la retirada de sus tropas de territorio iraquí, poniendo fin a una presencia militar de doce años enfocada en el combate contra el grupo extremista Estado Islámico.

Los últimos efectivos abandonaron la base aérea de Erbil, ubicada en la región kurda semiautónoma en el norte del país, cumpliendo con los plazos establecidos en el acuerdo bilateral entre Washington y Bagdad. El repliegue se da en un contexto regional marcado por tensiones y conflictos que en ocasiones han tenido repercusiones directas en territorio iraquí.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, destacó que el movimiento representa una “salida ordenada” y refleja el éxito de una campaña que neutralizó al Estado Islámico como una amenaza militar organizada en la región. Asimismo, la medida da paso a una transición hacia una relación de seguridad bilateral de carácter convencional.

Por su parte, el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, encabezó la ceremonia oficial de traspaso y calificó el acontecimiento como el inicio de una nueva etapa fundamentada en la plena soberanía del país, la consolidación de sus instituciones y la capacidad operativa de sus propias fuerzas de seguridad.