La administración del presidente estadounidense Donald Trump evalúa implementar nuevas sanciones comerciales en contra de Canadá, luego de que el primer ministro Mark Carney respondiera al reciente paquete arancelario con represalias directas equivalentes. 

Fuentes de la Casa Blanca advirtieron que este cruce de medidas podría elevar considerablemente la tensión en la relación bilateral, abriendo paso a un escenario de confrontación económica abierta entre ambas naciones vecinas.

El conflicto escaló de manera abrupta después de que las negociaciones bilaterales fracasaran a última hora del pasado viernes. Como resultado, un gravamen del 50% sobre unos 20 mil millones de dólares en productos canadienses entró en vigor de inmediato amparado bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una herramienta legal sin precedentes previos que desató la inmediata molestia en el gobierno de Ottawa.

En respuesta a la ofensiva estadounidense, el Ejecutivo canadiense anunció que duplicará al 50% sus aranceles punitivos sobre una amplia gama de mercancías provenientes de Estados Unidos, abarcando desde acero y aluminio hasta productos agropecuarios, textiles y dispositivos electrónicos.