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LeShon Johnson, ex corredor y retornador de patadas en la NFL para equipos como los Cardinals, Packers y Giants, enfrenta una acusación federal de 21 cargos relacionados con la cría y tráfico de perros de pelea a gran escala. Las autoridades federales incautaron 190 perros en su propiedad de Oklahoma en octubre de 2024, considerada la mayor incautación de canes en un caso federal de peleas de perros.

Johnson, de 54 años, operaba bajo el nombre «Mal Kant Kennels», donde criaba y vendía pit bulls para peleas. Seleccionaba y reproducía perros que habían ganado múltiples combates, conocidos como «campeones» y «gran campeones», para producir descendencia con habilidades de lucha deseadas en estas actividades ilícitas. Además, comercializaba los derechos de reproducción y la descendencia de estos perros a otros involucrados en peleas de perros, contribuyendo así al crecimiento de esta industria ilegal y obteniendo beneficios económicos.

Esta no es la primera vez que Johnson enfrenta cargos relacionados con peleas de perros. En 2004, se declaró culpable de cargos estatales en Oklahoma por operar una red similar llamada «Krazyside Kennels». Ahora, de ser encontrado culpable de los cargos federales actuales, podría enfrentar hasta cinco años de prisión por cada cargo y una multa de $250,000 dólares.

Las peleas de perros son una actividad ilegal y cruel que persiste en diversas regiones. Por ejemplo, en Florida, ocho personas fueron arrestadas en 2019 por organizar peleas de perros, enfrentando más de 80 acusaciones federales. Estas actividades suelen estar vinculadas a otros delitos, como el tráfico de drogas y armas, y representan un peligro significativo para la sociedad.