Una nueva erupción del volcán Etna cubrió de ceniza y material piroclástico diversas localidades del este de Sicilia, forzando la suspensión de operaciones en el aeropuerto de Catania en plena temporada alta de turismo estival.
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia reportó que la actividad en los cráteres cumbrales generó una columna eruptiva de varios kilómetros de altura, acompañada de tremor volcánico en aumento y flujos de lava que se desplazaron por la ladera del monte. La caída constante de ceniza afectó carreteras, zonas urbanas y la pista del aeródromo, complicando la movilidad en la región.
Las autoridades locales desplegaron operativos de limpieza de emergencia en las vías públicas para prevenir accidentes de tráfico y recomendaron precaución a los residentes. Las aerolíneas desviaron decenas de vuelos hacia aeropuertos alternos en la isla mientras los equipos técnicos trabajan en el restablecimiento de la seguridad operativa del espacio aéreo.











