En el primer segundo de este sábado 5 de abril entró en vigor el arancel global de 10% impuesto por Donald Trump, una medida que amenaza con provocar aún más turbulencia en las bolsas internacionales.
El pasado 2 de abril, bautizado como “El día de la liberación”, Trump aplicó ese gravamen a 184 países y territorios, además de la Unión Europea, en algunos casos incrementó hasta 20% para productos europeos y hasta 34% para importaciones chinas. México fue una de las excepciones.
Lo que entra en vigor a partir de este momento aplica a todos los productos que Estados Unidos importa de otras naciones. Sin embargo, se libran de ese arancel aquellos productos que ya estuvieran cargados en un barco y en tránsito hacia Estados Unidos antes del primer segundo de este sábado, según figura en la orden ejecutiva firmada por Trump.
Los aranceles suponen una amenaza para los cimientos del libre comercio global y ya han desatado una guerra comercial con aliados tradicionales de Washington, como Canadá, y adversarios como China, que ha anunciado sus propios gravámenes.
También han avivado el miedo a una ralentización económica, el banco más grande de Estados Unidos, JPMorgan Chase, ha elevado las posibilidades de una recesión global del 40 al 60 por ciento.
La última vez que los aranceles estadounidenses estuvieron tan altos fue después de que el presidente Herbert Hoover (1929-1933) promulgó la controvertida ley arancelaria Smoot-Hawley en 1930, lo que elevó los aranceles sobre muchos productos importados a casi el 40 por ciento.
A esta medida se le atribuye haber empeorado la Gran Depresión, también conocida como la Crisis de 1929, que duró hasta los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
Los aranceles también amenazan con encarecer dentro de la unión americana bienes como las viviendas, los automóviles y la ropa, perjudicando especialmente a las familias más pobres del país, que podrían experimentar una caída de capital de hasta el 5.5%, según un estudio de un centro de investigación de la Universidad de Yale.