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La condena a cadena perpetua impuesta a Ismael «El Mayo» Zambada generó una nueva reacción del gobierno de Estados Unidos. El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, aseguró que la sentencia representa un mensaje de que los líderes del crimen organizado enfrentarán las consecuencias de sus actos, al tiempo que reiteró el compromiso de ambos países para combatir a los cárteles.

La postura del diplomático se dio horas después de que un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York, sentenciara al cofundador del Cártel de Sinaloa a prisión de por vida y ordenara el decomiso de 15 mil millones de dólares, tras declararse culpable de encabezar una empresa criminal continua y de diversos delitos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado.

A través de sus canales oficiales, Johnson señaló que la resolución judicial demuestra que «ningún narcotraficante está por encima de la ley» y sostuvo que Estados Unidos continuará colaborando con México para frenar el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas que afectan a ambos países. El embajador añadió que la cooperación bilateral en materia de seguridad seguirá siendo una prioridad para desmantelar las organizaciones criminales transnacionales.

Las declaraciones llegan un día después de que Zambada pronunciara un mensaje de arrepentimiento ante el juez Brian Cogan, en el que asumió la responsabilidad por sus delitos, pidió perdón a las víctimas y llamó a poner fin a la violencia derivada del narcotráfico. En redes sociales circuló una versión íntegra de esa carta; sin embargo, ni la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York ni la defensa del capo han publicado oficialmente el documento completo, por lo que su contenido difundido de manera extraoficial no ha podido ser autenticado de forma independiente.

La sentencia contra «El Mayo» pone fin a uno de los procesos judiciales más relevantes contra un líder histórico del Cártel de Sinaloa, organización que durante décadas fue considerada por las autoridades estadounidenses como una de las principales responsables del tráfico de cocaína, metanfetaminas y fentanilo hacia ese país.

La reacción del embajador estadounidense refuerza la postura de Washington de presentar el caso como un precedente en la estrategia contra los cárteles, mientras en México continúa el debate sobre las circunstancias que rodearon la captura y traslado de Zambada a territorio estadounidense, un episodio que sigue bajo investigación y ha generado intercambios diplomáticos entre ambos gobiernos.