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La intensidad fue la nota dominante en las semifinales del San Luis Open. James Duckworth y Nicolás Mejía tuvieron que emplearse a fondo, necesitando ambos de tres sets y muertes súbitas para asegurar su lugar en el partido por el campeonato. El australiano Duckworth tuvo que remar contracorriente ante un Rodrigo Pacheco que vendió cara la derrota ante su gente, mientras que el colombiano Mejía sobrevivió a un duelo de servicios y potencia ante Tristan Schoolkate, dejando la mesa puesta para una final de pronóstico reservado.

Duckworth demostró por qué es el primer sembrado y actual monarca. A pesar del ensordecedor apoyo para el mexicano Pacheco, el australiano mantuvo la frialdad necesaria para remontar y llevarse el encuentro en un agónico tercer set. La victoria por 4-6, 6-3 y 7-6(7) subraya la fortaleza física de un jugador que se niega a soltar el trofeo que ganó en 2025. Su capacidad para ganar puntos clave bajo presión será su mayor arma este domingo cuando intente sellar su bicampeonato.

Nicolás Mejía, por otro lado, brindó una de sus actuaciones más sólidas en lo que va del año. Tras perder el primer set en el tie-break, el colombiano no bajó los brazos y dominó el segundo parcial con autoridad. El tercer set fue una guerra de nervios que Mejía supo cerrar con madurez, sentenciando el 6-7(3), 6-2 y 7-6(3) definitivo. Para el campeón de 2024, esta final representa la oportunidad de cerrar un ciclo de redención y demostrar que su tenis sigue vigente para los grandes retos del circuito Challenger.

Con la eliminación de los representantes locales y de otros favoritos, el torneo culminará con un duelo de alta escuela internacional. El domingo en San Luis Potosí no solo se juega un trofeo y puntos para el ranking ATP, sino el prestigio de dos tenistas que han hecho de este club su fortaleza personal. La moneda está en el aire: ¿veremos la consolidación del reinado de Duckworth o el glorioso regreso al trono de «Nico» Mejía? La respuesta la dará la arcilla potosina en unas cuantas horas.