La historia de la NBA se reescribió en el Crypto.com Arena, donde LeBron James lideró la victoria de Los Angeles Lakers 124-104 sobre los Dallas Mavericks. En una exhibición de longevidad sin precedentes, James anotó o asistió en los primeros 23 puntos de su equipo, marcando el inicio de partido más dominante de sus 23 años de carrera. «Aprecio más estos momentos al comprender dónde estoy; estoy en la última etapa de mi trayectoria y lo estoy asimilando más», declaró el astro tras el encuentro.
El logro más impresionante llegó a falta de dos minutos para el final, cuando LeBron capturó su décimo rebote para sellar el triple-doble más longevo de la historia. Con 41 años y 44 días, James superó la marca que ostentaba Karl Malone, quien lo logró a los 40 años. Con 28 puntos, 12 asistencias y 10 rebotes en total, el «Rey» alcanzó el triple-doble número 123 de su carrera, consolidándose en el quinto puesto de la lista histórica de todos los tiempos.
Esta actuación cobra mayor relevancia considerando que LeBron venía de perderse su partido número 18 debido a una artritis en el pie izquierdo. Esta ausencia le impidió alcanzar el umbral de los 65 partidos necesarios para los premios de temporada, poniendo fin a su racha récord de 21 selecciones All-NBA. Sin embargo, su entrenador JJ Redick quien es solo cuatro meses mayor que él pero lleva cinco años retirado destacó su profesionalismo diario, asegurando que LeBron sigue estando en su mejor versión física y mental.
Sobre su futuro, James fue enfático al decir que, si decide retirarse próximamente, no será por una baja en su nivel de juego. «Mi juego no va a ninguna parte, es solo mi cuerpo y cuánto tiempo pueda seguir enamorado del proceso», afirmó. El veterano de 41 años dejó claro que mientras mantenga la mentalidad adecuada, su físico responderá, pero advirtió que una vez que el compromiso mental se desvanezca, el final de su carrera será inevitable. Por ahora, asegura seguir disfrutando cada minuto como si fuera un niño.
La victoria deja a los Lakers con un récord de 33-21, posicionándolos en el quinto lugar de la Conferencia Oeste antes del receso del Juego de las Estrellas. LeBron no descansará mucho, ya que participará en su 22do All-Star Game este domingo, extendiendo su propio récord histórico. Mientras el mundo del baloncesto debate cuánto tiempo más podrá seguir compitiendo al más alto nivel, James se despide con una sonrisa: «Soy un niño de 41 años un poco tonto… me pagan por jugar baloncesto, ¿por qué no habría de ser feliz?».






