El rey Carlos III y la princesa de Gales, enfrentándose a problemas de salud, han tenido que posponer sus compromisos públicos en las próximas semanas.
El Palacio de Buckingham anunció el miércoles que Carlos III se someterá a un procedimiento médico para corregir un agrandamiento benigno de la próstata. Esta condición es común en hombres mayores de 50 años y no representa una amenaza seria para la salud, ni aumenta el riesgo de cáncer de próstata.
Por otro lado, la oficina de la princesa informó que Kate, conocida previamente como Kate Middleton y esposa del príncipe William, heredero al trono, se recuperará en un hospital privado de Londres por hasta dos semanas tras una cirugía abdominal planeada.
Estos anuncios sobre la salud de los miembros de la realeza son poco comunes, pero sirven para minimizar especulaciones sobre la necesidad de posponer o cancelar sus apariciones públicas próximas. Además, la publicidad sobre la cirugía del rey se ve como una oportunidad para incentivar a otros hombres a realizarse chequeos de próstata, siguiendo las recomendaciones de salud pública.
En los últimos años, la salud de la familia real ha sido un punto de interés mediático, comenzando con la reina Isabel II durante los últimos meses de su reinado de 70 años, y continuando con Carlos, quien ascendió al trono a una edad avanzada.
Varios eventos en la agenda del rey ya han sido pospuestos, incluyendo encuentros con dignatarios extranjeros y miembros del gabinete del primer ministro Rishi Sunak en Dumfries House, Escocia.