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El mundo de los deportes de contacto ha quedado en estado de shock absoluto. Ronda Rousey, la mujer que puso a las MMA femeninas en el mapa global, ha anunciado oficialmente su regreso a la competición activa tras casi diez años de retiro. «Rowdy» no solo vuelve a pelear, sino que lo hará en un enfrentamiento de ensueño contra otra pionera histórica, Gina Carano, el próximo 16 de mayo de 2026.

Este combate no es solo una pelea, es un evento mediático sin precedentes. Se llevará a cabo en el vanguardista Intuit Dome de Inglewood, California, y marcará un éxito en la industria al ser el primer evento de MMA transmitido en vivo globalmente por Netflix Sports. La organización corre a cargo de Most Valuable Promotions (MVP), la promotora liderada por Jake Paul, que continúa consolidándose como el nuevo gigante de los deportes de combate disruptivos.

La pelea está pactada a cinco asaltos en el peso pluma (145 libras), una categoría que permitirá a ambas leyendas competir en un peso más cómodo dada su veteranía. Para Rousey, este regreso es un giro inesperado, ya que en sus recientes memorias, «Our Fight» (2024), detalló cómo las conmociones cerebrales acumuladas desde sus días como medallista olímpica de judo la obligaron a alejarse de la UFC tras su derrota ante Amanda Nunes en 2016.

Tras cerrar su etapa en la WWE en octubre de 2023, donde confesó haber perdido la motivación y sufrir un desgaste físico extremo, Rousey parecía enfocada totalmente en su faceta como madre y escritora. Sin embargo, la oportunidad de enfrentar a Carano la mujer a la que siempre se quiso medir y que nunca pudo enfrentar en la era dorada de Strikeforce parece haber reencendido el fuego competitivo de la californiana.

Este enfrentamiento en el Intuit Dome promete ser el evento más visto en la historia de las artes marciales mixtas femeninas. Con el respaldo tecnológico de Netflix y la visión comercial de MVP, Rousey y Carano buscarán demostrar que el legado de las pioneras sigue vigente. El próximo 16 de mayo, el octágono no solo recibirá a dos peleadoras, sino a dos iconos que definieron una era y que ahora buscan escribir un último y glorioso capítulo bajo las luces de Los Ángeles.