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En una ceremonia de profundo calado histórico y espiritual, el Papa León XIV encabezó este Jueves Santo la Misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán. El evento marcó un hito en el protocolo vaticano, ya que, tras 13 años, el Pontífice revivió la tradición de realizar este rito en su propia sede catedralicia como Obispo de Roma.

Un gesto de humildad en la Catedral del Papa

En el marco de la celebración del Jueves Santo, el rito del lavatorio de los pies se desarrolló con especial solemnidad. Este gesto, que tiene lugar durante la Misa de la Cena del Señor, recuerda el acto de humildad de Jesús con sus discípulos en la Última Cena. Al retomar esta práctica en San Juan de Letrán, León XIV subraya su vínculo directo con el clero de su diócesis.

Para esta ocasión, el Santo Padre lavó los pies a doce sacerdotes. Once de ellos fueron ordenados por él mismo el año pasado: los padres Andrea Alessi, Gabriele Di Menno Di Bucchianico, Francesco Melone, Clody Merfalen, Federico Pelosio, Marco Petrolo, Pietro Hieu Nguyen Huai, Matteo Renzi, Giuseppe Terranova, Simone Troilo y Enrico Maria Trusiani. A ellos se sumó el P. Renzo Chiesa, director espiritual del Pontificio Seminario Mayor Romano.

Inicio del Triduo Pascual

Al finalizar la misa, el Papa León XIV trasladó solemnemente el Santísimo Sacramento al lugar de la reposición, en la Capilla de San Francisco, donde quedó resguardado para la oración de los fieles.

Este acto no solo recupera una tradición que no se veía en la archibasílica desde hacía más de una década, sino que refuerza el mensaje de servicio y cercanía que el Papa León XIV ha buscado imprimir en su ministerio, recordándole al clero que la verdadera autoridad reside en la capacidad de servir a los demás.