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Múnich.— Se inauguró la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), el principal foro anual de geopolítica, que reunirá este año del 13 al 15 de febrero cientos de representantes gubernamentales de 120 países para debatir sobre las relaciones transatlánticas debilitadas, la soberanía europea en defensa y la guerra en Ucrania.

El encuentro contará con la presencia de 65 jefes de Estado y de Gobierno. Así como alrededor de 450 representantes de la política, la ciencia y la industria armamentística. Asistirán líderes y ministros de Europa y América, incluidos representantes de España, Reino Unido, Francia, Ucrania y Estados Unidos.

En el prólogo del informe MSC 2026, el presidente del foro, Wolfgang Ischinger, advirtió que pocas veces se habían acumulado tantas cuestiones fundamentales.

El documento describe un mundo inmerso en una profunda agitación política, económica y de seguridad. Enfatizando que el mundo «ha entrado en una fase de política que se asemeja a una bola de demolición».

Según el informe, los gobiernos están reemplazando las reformas graduales y cautelosas por reorganizaciones radicales que cuestionan o destruyen las estructuras existentes.

En ese contexto, el informe señala a Estados Unidos como el país que sigue con mayor claridad este rumbo, al poner en duda principios que durante décadas sostuvieron la cooperación internacional, como el multilateralismo, el comercio basado en normas y las alianzas estrechas con democracias.

Este giro, señala el documento, tiene un impacto especial en Europa, que durante años confió en la protección de la política de seguridad estadounidense.

Asistentes de alto calibre

Entre los asistentes figuran el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde; y el canciller alemán Friedrich Merz

Por parte de Estados Unidos, asistirá el secretario de Estado Marco Rubio con una amplia delegación. Mientras que la participación del vicepresidente JD Vance fue finalmente cancelada tras la polémica generada por su discurso de un «ajuste de cuentas con Europa» del año pasado.