Publicidad

Tras casi medio siglo de espera, la milenaria tradición del sumo japonés volverá a pisar suelo capitalino. El próximo 14 de noviembre, la Arena Ciudad de México se convertirá en el escenario de un choque ritual único donde 16 exluchadores (rikishi) mostrarán al público mexicano la majestuosidad de una disciplina con más de 1,500 años de historia. La última vez que el país albergó un espectáculo de esta magnitud fue en 1981, en una función que combinó el intercambio diplomático con la solemnidad de las artes marciales orientales.

Más que un combate de contacto, el sumo representa un complejo ritual espiritual estrechamente vinculado a la mitología agrícola y al sintoísmo japonés. A diferencia de las disciplinas deportivas occidentales, los enfrentamientos duran apenas unos segundos, mientras que el preámbulo exige minutos de ceremonias místicas que incluyen la purificación del cuerpo, movimientos de estiramiento sagrado y el lanzamiento de sal sobre el ring (dohyo) para ahuyentar a los malos espíritus.

Durante la presentación oficial del evento, exluchadores como Tenkaiho Takayuki destacaron la devoción y el rigor que exige esta práctica, la cual trasciende el ámbito atlético para adentrarse en lo sagrado. El espectáculo promete acercar a la afición mexicana a una de las manifestaciones culturales más enigmáticas y fascinantes de Japón, donde la fuerza física se entrelaza de manera inseparable con la mística ancestral.