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Los incidentes acumulados por Charles Leclerc a lo largo de la temporada 2026 han generado una factura aproximada de 1,888 millones de dólares en reparaciones para Scuderia Ferrari. Esta elevada cifra sitúa al piloto monegasco como el competidor más costoso de la parrilla de Fórmula 1 este año. En perspectiva, el accidente de Lance Stroll en Mónaco representó un gasto de 375 mil dólares para Aston Martin, monto que equivale a menos de una quinta parte de los daños totales registrados por el auto de Leclerc.

La secuencia de contratiempos inició en Miami con un toque contra el muro y una penalización de 20 segundos. Posteriormente, sufrió dos percances en Mónaco (en la clasificación Q3 y durante la carrera) y otro en la clasificación de Barcelona previo a un retiro por problemas mecánicos. El siniestro de mayor gravedad ocurrió en Monza, donde perdió el control del SF-26 en la curva Parabolica e impactó contra las barreras a 60G, provocando una bandera roja en la tercera vuelta.

Más allá del ámbito económico, el fuerte impacto en Monza acarreó consecuencias físicas, ya que Leclerc experimentó una pérdida temporal de visión en el ojo derecho al descender del coche. Aunque la visión se recuperó totalmente, el piloto confirmó que requería evaluaciones médicas complementarias para ser autorizado a competir en el Gran Premio de España en Madrid.

En el balance deportivo e institucional, la brecha de puntos con su compañero Lewis Hamilton se expandió a 36 unidades, relegando a Leclerc al quinto puesto del campeonato, a 112 puntos del líder Kimi Antonelli. Asimismo, Ferrari quedó a 87 puntos de Mercedes en el Campeonato de Constructores. Los 1,888 millones de dólares destinados a reparaciones representan un monto restado directamente al desarrollo del monoplaza, operando bajo el techo de gasto reglamentario de 215 millones de dólares.