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El presidente del Napoli, Aurelio De Laurentiis, ha encendido el debate global al proponer una reestructuración total del fútbol para atraer a las nuevas generaciones. Su propuesta estrella consiste en reducir los partidos a dos tiempos de solo 25 minutos con tiempo neto, deteniendo el cronómetro cada vez que el balón no ruede. Según el directivo, el formato actual de 90 minutos resulta obsoleto para los jóvenes acostumbrados a la inmediatez de los videojuegos y las redes sociales.

En el apartado disciplinario, De Laurentiis sugiere eliminar las tarjetas rojas definitivas en favor de un sistema de exclusiones temporales. Bajo este esquema, una infracción leve resultaría en 5 minutos fuera del campo, mientras que una falta grave castigaría al jugador con 20 minutos de expulsión. Además, exige medidas severas contra la simulación, proponiendo que cualquier jugador que finja una lesión sea obligado a abandonar el terreno de juego de manera inmediata para no interrumpir el ritmo del espectáculo.

La reforma también alcanzaría la estructura de las ligas, con la intención de reducir la Serie A a solo 16 equipos. El magnate italiano critica la presencia de clubes de «pueblos pequeños» que, a su juicio, no aportan valor comercial ni audiencias televisivas significativas. Su visión se inclina hacia una élite competitiva que garantice ingresos masivos, sugiriendo incluso la creación de un supercampeonato europeo independiente que genere hasta 10,000 millones de euros anuales.

Finalmente, el plan contempla cambios técnicos como la flexibilización de la regla del fuera de juego para evitar que el VAR anule goles por milímetros, priorizando siempre el espectáculo ofensivo. Aunque sus ideas han sido tildadas de «ridículas» por los sectores más tradicionalistas, De Laurentiis insiste en que, sin estos cambios, el fútbol perderá su relevancia económica y social frente a otras formas de entretenimiento moderno.