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El Comisionado Mikel Arriola ha soltado una noticia que apela a la nostalgia y al futuro del balompié nacional: el Estadio Azteca volverá a ser la casa compartida de tres equipos tras la Copa del Mundo 2026. La gran sorpresa es el retorno del Atlante al máximo circuito tras adquirir la franquicia de Mazatlán, marcando su regreso al Coloso de Santa Úrsula después de casi 20 años de ausencia. Junto al América y Cruz Azul, los Potros de Hierro formarán parte de una triada histórica que le devolverá al inmueble el ajetreo futbolístico de las épocas de oro.

Este anuncio se da en el marco de la presentación de la campaña “Hecho en México”, donde se resaltó la inversión de 300 millones de dólares para la modernización del estadio. Arriola explicó que esta inyección de capital no solo es para cumplir con las exigencias de la FIFA para el partido inaugural del Mundial, sino para garantizar la competitividad del fútbol local por los próximos 30 años. El nuevo Azteca, que se estrena este sábado contra la Portugal de Vitinha, promete una experiencia de clase mundial para los aficionados de los tres clubes capitalinos.

El regreso del Atlante a la Ciudad de México es un movimiento cargado de simbolismo. Tras una década de «exilio» en la división de plata y múltiples cambios de sede, el equipo con más mudanzas en el país finalmente parece encontrar un puerto seguro. Aunque nunca han tenido un estadio propio, su historia está ligada intrínsecamente al Azteca, recinto que abandonaron en abril de 2007. Su vuelta a la Primera División bajo este esquema busca recuperar la identidad del «Equipo del Pueblo» en la capital que los vio nacer.

Cruz Azul, por otro lado, encuentra en este acuerdo la respuesta a sus plegarias tras años de mudanzas temporales. Después de su paso por el Estadio Olímpico Universitario y su reciente estancia en el Estadio Cuauhtémoc en Puebla, los cementeros regresan a la que fuera su casa en los años 70 y 80. La negativa del gobierno capitalino para la construcción de un estadio propio en el Parque Bicentenario aceleró las negociaciones para que «La Máquina» se establezca definitivamente en Santa Úrsula, compartiendo el terreno de juego con las Águilas y los Potros.

Finalmente, Mikel Arriola destacó que México asumirá su rol como el anfitrión más importante del Mundial 2026 al albergar el partido inaugural. Con una audiencia global proyectada de 6 mil millones de espectadores, el Estadio Azteca será la vitrina más grande del planeta. Para los clubes locales, jugar en un estadio con tal exposición y modernidad representa un salto de calidad deportiva y comercial. El fútbol mexicano está listo para demostrar que, como dice el directivo: «Somos tres veces anfitriones, somos México», y ahora con tres equipos en casa.