Roger Goodell ha puesto en marcha la maquinaria legal de la NFL para investigar a uno de sus propietarios más prominentes. La aparición del nombre de Steve Tisch en los expedientes de Jeffrey Epstein más de 400 veces ha forzado a la liga a actuar para proteger su integridad. Según Goodell, la liga «analizará los hechos» para ver cómo encajan en el código de ética, dejando claro que nadie, sin importar su jerarquía o éxito financiero, está por encima de las reglas de conducta de la organización.
Tisch ha tratado de minimizar el impacto de las filtraciones alegando que sus conversaciones con el financiero eran meramente sociales y de negocios. Sin embargo, la mención de «correos electrónicos sobre mujeres adultas» ha levantado sospechas sobre la naturaleza exacta de su relación con Epstein. Aunque el copropietario de los Giants no enfrenta cargos penales, la NFL tiene la potestad de imponer sanciones administrativas si considera que el vínculo daña la reputación de la liga o de la franquicia.
La Ley de Transparencia de Archivos de Epstein ha sido el catalizador de esta crisis, permitiendo que documentos antes confidenciales sobre Ghislaine Maxwell y Epstein salgan a la luz. Estos archivos contienen registros detallados que el Departamento de Justicia ha custodiado durante años. La presión política para abrir estos expedientes ha sido constante, y ahora que la información es pública, las organizaciones privadas como la NFL se ven obligadas a realizar sus propias auditorías internas para limpiar su imagen.
El proceso de investigación interna podría durar varios meses, dependiendo de la cooperación de Tisch y de la profundidad de los archivos federales. Los Gigantes de Nueva York, mientras tanto, se mantienen al margen del proceso, esperando que la situación no interfiera con las operaciones deportivas del equipo. No es la primera vez que un dueño de la NFL se enfrenta a la revisión de su vida privada, pero el vínculo con el caso Epstein eleva la gravedad del asunto a niveles sin precedentes.
Jeffrey Epstein sigue siendo una figura que proyecta sombras largas sobre la élite estadounidense incluso después de su muerte en una celda de Nueva York. La NFL, al igual que muchas otras instituciones corporativas, debe ahora navegar por las implicaciones de estas conexiones desclasificadas. Lo que comience como una revisión de correos electrónicos podría terminar definiendo el futuro de la propiedad de los Giants si se encuentran pruebas de que se cruzaron las líneas rojas de la ética profesional.





