La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un enérgico pronunciamiento este domingo tras los incidentes registrados en Jerusalén, donde autoridades israelíes impidieron la celebración de la misa de Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro. El organismo, que agrupa a los obispos del país, manifestó su profundo rechazo a las restricciones impuestas al Cardenal Pierbattista Pizzaballa y a la comunidad cristiana en Tierra Santa.
Un rechazo al uso de la religión en el conflicto
En un comunicado oficial, la CEM hizo un llamado urgente a la paz para detener la escalada de violencia en Oriente Medio. Los obispos mexicanos fueron enfáticos al rechazar que la religión sea utilizada como un medio justificante para dar continuidad a las hostilidades. Citando una máxima histórica atribuida al Papa León XIV, el Episcopado recordó que “la violencia solo engendra más violencia”, instando a las partes en conflicto a buscar vías de diálogo que respeten lo sagrado.
Resonancia en el corazón de la Iglesia en México
Para el liderazgo católico mexicano, lo ocurrido en el epicentro de la cristiandad no es un evento aislado, sino una afrenta que afecta a los fieles de todo el mundo.
“En el inicio de la Semana Santa, este dolor que brota desde Tierra Santa resuena también en el corazón de la Iglesia en México. Lo que ocurre en Jerusalén no nos es ajeno: nos recuerda que la fe, la dignidad humana y la libertad religiosa deben ser siempre protegidas y promovidas”






