Al cumplirse exactamente un año de la firma del plan de paz para la Franja de Gaza en Sharm el-Sheikh, Egipto, el Gobierno de Estados Unidos calificó como un éxito la implementación de su estrategia diplomática en la región. A través de un comunicado oficial, el Departamento de Estado defendió que la mediación norteamericana permitió consolidar un alto el fuego «duradero», alcanzando una serie de objetivos clave fijados al inicio de las negociaciones.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, subrayó que entre los avances más significativos se encuentra el retorno de la totalidad de los rehenes, tanto sobrevivientes como fallecidos. También destacó la creación de la Junta de Paz y la instauración de una administración tecnocrática palestina encargada del gobierno de transición en la zona, así como un incremento sustancial en el flujo de ayuda humanitaria y la reducción de interceptaciones por parte de Hamás.
La hoja de ruta, presentada originalmente por el presidente Donald Trump, comenzó a ejecutarse formalmente tras el acuerdo alcanzado entre Israel y el movimiento islamista el 9 de octubre de 2025. Dicha fase inicial contempló el repliegue progresivo de las tropas israelíes y el intercambio de detenidos, sentando las bases operativas para el cese de las hostilidades a gran escala en el enclave palestino.
Pese a los avances reivindicados, la administración estadounidense reconoció que la reconstrucción integral de Gaza representará un proceso arduo y complejo que tomará varios años. No obstante, Washington sostuvo que las medidas en marcha avanzan hacia la neutralización definitiva de la presencia armada de Hamás, con el propósito de garantizar una estabilidad duradera para la seguridad de Israel y la región.











