La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York presentó cargos penales contra cinco individuos vinculados a los Servicios de Inteligencia Rusos (RIS) y al Servicio Federal de Seguridad (FSB), acusándolos de operar una red global de asesinatos dirigida a ejecutar disidentes y sabotear infraestructuras en EE. UU. y Europa.
Según la imputación del Departamento de Justicia y el FBI, la estructura criminal reclutaba a residentes estadounidenses mediante pagos graduales que iban desde los 200 dólares por tareas de vigilancia, hasta recompensas de 40,000 dólares por la eliminación física de los objetivos.
Entre los imputados figuran el excoronel Yuri Khrameev y su hijo Kirill Khrameev, así como los colaboradores latinoamericanos Oemis Romagoza Durruthy, Yaidel Delgado Suarez y Angel Eduardo Castro, quienes presuntamente coordinaban la captación de activos para ejecutar ataques.
Los documentos judiciales señalan que la red planeaba el asesinato de un disidente en suelo norteamericano y la ejecución de un ciudadano en Lituania por posturas críticas hacia el Kremlin, además de coordinar ataques contra instalaciones eléctricas y almacenes en naciones europeas aliadas de Ucrania.
Las autoridades de EE. UU. catalogaron las operaciones como una violación directa a la soberanía nacional y solicitaron órdenes de captura internacional contra los cinco sospechosos, quienes enfrentan penas máximas de hasta 20 años de prisión por financiar actos de violencia y conspirar para cometer homicidios por encargo.








