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El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación contra René y Alfonso Arzate García, alias “La Rana” y “Aquiles”, respectivamente, quienes eran los encargados de operar el corredor de drogas entre Tijuana y el sur de California. 

Ambos son considerados responsables de la plaza en Tijuana y permanecen prófugos desde 2014, por lo que el Departamento ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que lleve a su aptura. 

Según la DEA, René y Alfonso Arzate García han controlado conjuntamente la Plaza de Tijuana para el Cártel de Sinaloa durante los últimos 15 años, manteniendo su autoridad mediante la violencia, alianzas estratégicas y una profunda influencia local, incluyendo la corrupción política y policial. 

A pesar de los conflictos en curso, siguen controlando este importante corredor de tráfico, lo que los convierte en figuras clave para el sostenimiento de las operaciones del cártel, incluyendo el tráfico de fentanilo ilícito letal, designado por la Administración Trump como Arma de Destrucción Masiva, hacia comunidades estadounidenses.