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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que su país continuará atacando embarcaciones vinculadas al narcotráfico y confiscando buques petroleros sancionados, como parte de la campaña antidrogas que Washington mantiene en el Caribe.

En entrevista con NBC News, Rubio afirmó que las fuerzas estadounidenses seguirán interceptando las llamadas “narcolanchas” si se dirigen hacia territorio estadounidense, un día después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas y su traslado a Nueva York para ser juzgado por cargos de narcoterrorismo y corrupción.

El funcionario sostuvo que estas acciones buscan presionar al gobierno venezolano, ahora encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y aseguró que Washington continuará con esta estrategia “hasta que los asuntos que necesitamos ver resueltos sean abordados”.

Subrayó además que Estados Unidos “no está en guerra con Venezuela”, sino contra las organizaciones de narcotráfico, y calificó la detención de Maduro como un “gran avance”, al que la administración de Donald Trump acusa de liderar el Cártel de los Soles.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, confirmó que el despliegue militar estadounidense en el Caribe permanecerá activo y en máxima alerta, tras el operativo que permitió la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores.

Desde finales de agosto, Trump ordenó una ofensiva militar bajo la operación “Lanza del Sur”, con la que Washington ha destruido cerca de 40 embarcaciones acusadas de transportar drogas y ha provocado la muerte de al menos 110 de sus ocupantes, de acuerdo con las cifras difundidas por autoridades estadounidenses.