El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reconoció las acciones del gobierno mexicano tras la incautación de más de 1.3 toneladas métricas de metanfetamina y 10 kilogramos de fentanilo en la aduana de Tijuana, Baja California. De acuerdo con el diplomático, el cargamento ilícito fue interceptado por autoridades mexicanas justo antes de ingresar al territorio estadounidense.
Johnson enfatizó que este operativo refleja la efectividad del trabajo coordinado entre ambas naciones para frenar el flujo de narcóticos antes de que impacten a las comunidades a ambos lados de la frontera. El representante de la Casa Blanca calificó el aseguramiento como un avance con resultados tangibles dentro de la agenda bilateral de seguridad y combate al tráfico transfronterizo de drogas sintéticas.
El decomiso se suma a los operativos permanentes desplegados en los puntos de revisión fronterizos para inhibir el tráfico de fentanilo y metanfetaminas hacia el mercado norteamericano. Las autoridades de ambos países reiteraron su compromiso de fortalecer el intercambio de inteligencia y los controles aduanales en los cruces internacionales clave.








