El Ejército estadounidense destruyó instalaciones subterráneas y sistemas de vigilancia para reducir la amenaza de Irán sobre las rutas comerciales de energía.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que logró reducir significativamente la amenaza de Irán en el estrecho de Ormuz tras una operación aérea.
El ataque incluyó el lanzamiento de bombas de dos toneladas contra un objetivo subterráneo en la costa iraní.
De acuerdo con el almirante Brad Cooper, jefe del CENTCOM, la instalación destruida almacenaba misiles de crucero antibuque y lanzadores móviles.
Estas acciones buscan limitar la capacidad de la amenaza de Irán para afectar la libre navegación en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Además del armamento, las fuerzas de EE. UU. eliminaron repetidores de radar y centros de inteligencia que permitían a Teherán monitorear el tránsito de embarcaciones.
Según el reporte oficial, estas infraestructuras eran clave para sostener la amenaza de Irán contra el suministro global de petróleo.
Pese a esta ofensiva, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó ataques recientes contra buques en respuesta a la actividad militar en su territorio.
Las autoridades iraníes reportan más de mil 200 muertos, mientras organismos internacionales estiman que la cifra supera los 3 mil fallecidos ante la persistente amenaza de Irán y las represalias en la región.






