El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) anunció la movilización de refuerzos de la Patrulla Fronteriza y el inicio de gestiones de coordinación con autoridades mexicanas para desarticular una caravana de migrantes que avanza por el sur de México. El titular de la dependencia, Markwayne Mullin, confirmó que la estrategia contempla la intervención de diversas agencias de seguridad e inteligencia para evitar el arribo del contingente a la frontera norte.
Las medidas operativas responden al seguimiento de un contingente de personas migrantes provenientes de Centroamérica y el Caribe que inició su tránsito desde Honduras y el estado de Chiapas. Ante este escenario, el gobierno estadounidense evalúa la incorporación del Departamento de Defensa y la Guardia Costera en las labores de contención, reiterando que las políticas de control fronterizo mantendrán la restricción de paso a todo ingreso no autorizado.
Por su parte, las autoridades mexicanas han establecido comunicación con la administración estadounidense para dar seguimiento al trayecto del contingente en estados del sur como Chiapas y Oaxaca. Mientras las organizaciones internacionales vigilan el respeto a los derechos humanos del grupo en movilidad, la Casa Blanca endurece sus advertencias sobre el cumplimiento estricto de las leyes migratorias vigentes.







