Washington. — El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra cinco personas acusadas de planear un ataque con drones explosivos y francotiradores durante el evento de la UFC realizado el pasado domingo en la Casa Blanca, en el marco del cumpleaños 80 del presidente Donald Trump.

El plan: drones, explosiones y francotiradores

De acuerdo con documentos judiciales, los sospechosos habrían diseñado un ataque coordinado para lanzar drones cargados con explosivos contra edificios e infraestructuras cercanas a la residencia presidencial. La intención, según las autoridades, era provocar varias detonaciones simultáneas para sembrar el caos y dirigir a la multitud hacia zonas donde francotiradores estarían posicionados para aumentar el número de víctimas.

Entre los acusados se encuentran Tycen Proper, de 19 años; Bryan Omar Roa; Michael Alan Thomas; Daniel Kenely Eskridge; y Abraham Hermosillo Álvarez, señalados por desempeñar distintos roles en la organización.

La alerta que destapó la investigación

La investigación comenzó el 10 de junio, cuando la madre de Proper alertó a la policía de Ohio por la conducta de su hijo, tras notar compras de armas, municiones y contactos con grupos radicales en internet.

Según la denuncia, el joven gastó unos 3 mil dólares de su dinero de graduación en armamento y equipo para el supuesto ataque. Además, habría estado revisando mapas de Washington y  varias ubicaciones para “reconocimiento” y “misiones de golpear y huir”.

Radicalización y objetivos políticos

Las autoridades vinculan al grupo con ideologías aceleracionistas, que promueven el colapso de la sociedad para construir un nuevo orden. En chats interceptados, algunos miembros expresaron teorías conspirativas, mensajes antisemitas y rechazo a figuras políticas, incluidos legisladores proisraelíes y personas relacionadas con Jeffrey Epstein.

Los documentos también revelan que los sospechosos se contactaron inicialmente a través de TikTok antes de trasladar su comunicación a plataformas cifradas, donde coordinaron la logística del ataque y definieron objetivos de alto valor, incluido el presidente Trump.