Donald Trump ha mantenido un vínculo institucional y personal con la Copa Presidentes de Golf. Durante su mandato en 2017 en Liberty National, Nueva Jersey, ejerció por primera vez como Presidente Honorario del torneo, una distinción que tradicionalmente recae en el mandatario o jefe de Estado del país anfitrión. En aquella edición, presenció la jornada final desde las instalaciones del club y encabezó la entrega del trofeo al equipo estadounidense.
Para la edición celebrada en el Medinah Country Club de Chicago, la PGA Tour extendió nuevamente la invitación a Trump para asumir la Presidencia Honoraria, cargo que aceptó formalmente. Al dirigirse a los medios a su llegada, el mandatario destacó que constituía un gran honor ejercer dicha función en lo que definió como uno de los eventos más importantes del golf mundial junto a la Copa Ryder.
Durante la jornada del domingo en Medinah, Trump estuvo presente en el primer hoyo para saludar a los competidores y caddies de ambos equipos. Al ser presentado por el CEO de la PGA Tour, Brian Rolapp, ofreció un breve mensaje al público en el que prefirió mantener la atención en la competencia deportiva, expresando: «Esta gente quiere ver golf, no quiere escuchar discursos; solo diré que nuestro país está fantástico».
La participación del mandatario ratifica la costumbre del circuito profesional de involucrar a jefes de Estado en el certamen. Esta relación ha mantenido a la Copa Presidentes como un punto de encuentro entre la alta competencia deportiva y la representación política internacional.








