El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, inició los trabajos de construcción de un tramo de 100 kilómetros de muro fronterizo en el estado de Arizona, medida ejecutada en oposición a la postura de la Nación Tohono O’odham, comunidad indígena que denuncia impactos directos a su soberanía, reservas ambientales y sitios ceremoniales o funerarios ancestrales.
Los liderazgos de la tribu sostienen que la obra, denominada proyecto «Tucson 5», resulta innecesaria tras registrarse una caída del 95 % en las aprehensiones de migrantes dentro del sector.
«Siempre hemos protegido nuestra tierra, nuestra comunidad, mucho antes de que esta nación fuera establecida y aún hoy nuestro deber es seguir protegiendo la tierra», afirmó Verlon José, presidente del territorio tribal.
Por su parte, legisladores del Partido Demócrata han exigido a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) la interrupción de los trabajos operativos en la zona.
«Esto no se trata de la construcción de un muro o de seguridad nacional, se trata de la violación de los derechos de la Nación Tohono O’odham, su cultura y sus sitios ancestrales», recriminó la congresista de Arizona, Adelita Grijalva.
A pesar del recurso legal interpuesto por la representación indígena para paralizar las obras del muro fronterizo, la jueza federal Rosemary Márquez falló en contra de la demanda promovida por la Nación Tohono O’odham, permitiendo la continuación de las labores del Gobierno federal encabezado por Donald Trump.









