El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, defendió públicamente este martes el acuerdo alcanzado con Rusia para permitir la distribución de diésel ruso en los mercados internacionales, medida que implicó la flexibilización de las sanciones económicas contra Moscú y desató un fuerte rechazo en el Congreso estadounidense.
Desde la Casa Blanca, el mandatario argumentó que la decisión no beneficia únicamente a la economía norteamericana, sino que permite liberar esta fuente de energía para el suministro global. Asimismo, Trump criticó las incursiones y ataques militares de Ucrania contra refinerías petroleras rusas, señalando que no representan una acción positiva para la estabilidad del mercado energético.
La postura del Ejecutivo generó descontento tanto en las filas del Partido Republicano como en la bancada demócrata. Mediante un comunicado bipartidista, senadores y representantes recordaron que en 2022 el poder legislativo prohibió expresamente la importación de energéticos de origen ruso con el fin de evitar el financiamiento de la invasión a territorio ucraniano.
Pese al descontento de los legisladores, quienes calificaron la medida como contraria a la ley de sanciones y reprocharon la falta de consulta previa al Capitolio, Trump justificó la emisión de la licencia especial por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), asegurando que se mantendrán restringidas las transacciones financieras a través de tres entidades bancarias pertenecientes al Estado ruso.











