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El presidente de EE. UU. vinculó el origen de este derecho exclusivamente con los descendientes de personas esclavizadas y criticó su uso por parte de ciudadanos extranjeros de alto poder adquisitivo.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, emitió este martes 31 de marzo una declaración a través de su cuenta de la red social Truthsocial en la que cuestionó la vigencia y aplicación de la ciudadanía por derecho de nacimiento (Birthright Citizenship). A través del mensaje, el mandatario afirmó que este precepto constitucional fue diseñado originalmente para los hijos de personas esclavizadas y no para ciudadanos extranjeros que, según sus palabras, aprovechan el sistema para otorgar la nacionalidad estadounidense a sus descendientes.

Trump calificó la práctica actual como «una de las muchas grandes estafas de nuestro tiempo», señalando específicamente casos de ciudadanos extranjeros con recursos económicos que viajan a territorio estadounidense con el fin de que sus hijos obtengan la ciudadanía automáticamente. Esta postura se alinea con la agenda de restricciones migratorias de su administración, la cual ha buscado limitar los beneficios derivados de la Enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos.

Expertos constitucionalistas señalan que cualquier intento de eliminar o restringir la ciudadanía por nacimiento enfrentaría desafíos legales inmediatos en las cortes federales, ya que el principio de jus soli (derecho de suelo) ha sido ratificado por la Corte Suprema en múltiples precedentes históricos. No obstante, la declaración del Ejecutivo estadounidense eleva la tensión política en torno a la reforma migratoria y la interpretación de los derechos civiles en ese país.