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El mundo del tenis recibió un duro golpe con la confirmación oficial de que Novak Djokovic no disputará el Miami Open 2026. Una persistente lesión en el hombro derecho ha obligado al seis veces campeón a detener su marcha tras las molestias evidenciadas en Indian Wells. Durante su paso por el desierto californiano, donde cayó en octavos ante Jack Draper, el serbio ya mostraba signos de dolor al utilizar una manga de compresión y admitir que su servicio se veía seriamente comprometido.

Esta ausencia tendrá un impacto directo e inmediato en el escalafón profesional. Al no poder defender los 650 puntos logrados como finalista en la edición anterior, Djokovic caerá fuera del Top 3 del ranking ATP el próximo 30 de marzo. Este descenso marca un logro en la longevidad del serbio, quien ha luchado contra la nueva generación encabezada por Alcaraz y Sinner, pero que ahora se ve desplazado no por falta de tenis, sino por la fragilidad de su hombro en la superficie dura estadounidense.

El historial de Novak en Miami es legendario, compartiendo el récord de seis títulos con Andre Agassi. Su ausencia priva al torneo de Florida de uno de sus mayores iconos, un jugador que dominó el «Sun Double» durante años. Para la organización y los fanáticos, la baja representa una pérdida de calidad en el cuadro principal, especialmente tras el emocionante nivel que Djokovic mostró a principios de año al alcanzar la final del Abierto de Australia, donde cayó en un duelo épico frente a Carlos Alcaraz.

El plan de recuperación para el serbio apunta ahora hacia el Viejo Continente. Con 38 años, Djokovic sabe que debe gestionar sus esfuerzos de manera quirúrgica si desea llegar competitivo a Roland Garros y Wimbledon. Se espera que su regreso ocurra en la gira europea de tierra batida, teniendo como escenario probable el Masters 1000 de Montecarlo en abril. Este cambio de superficie, menos agresiva para las articulaciones que el cemento, podría ser la clave para que el hombro sane por completo.

A pesar de los contratiempos en Indian Wells y Miami, el balance de Djokovic en 2026 sigue siendo el de un jugador de élite. Haber llegado a la final en Melbourne demuestra que el hambre de títulos sigue intacta. Ahora, el desafío para el máximo ganador de Grand Slams será superar este bache físico y demostrar que, una vez recuperado, sigue siendo el rival a vencer en las canchas de arcilla, donde la estrategia y la resistencia física juegan un papel fundamental.