Saltar al contenido principal
Publicidad

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, encabezó una multitudinaria marcha frente a la embajada de los Estados Unidos en La Habana, respondiendo a las constantes amenazas de intervención lanzadas por el presidente Donald Trump. Durante la conmemoración de la victoria en la batalla de Bahía de Cochinos, el mandatario cubano aseguró que la isla no teme a su vecino del norte y se encuentra preparada para cualquier escenario bélico.

Defensa de la soberanía y rechazo al «Estado fallido»

En un discurso enérgico ante miles de personas, Díaz-Canel subrayó que, aunque Cuba no busca un conflicto, su prioridad es la preparación militar:

  • Preparación táctica: «No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla», sentenció el jefe de Estado respecto a una posible invasión.
  • Respuesta a la narrativa de EE. UU.: El presidente denunció lo que calificó como una «narrativa mentirosa y cínica» que intenta catalogar a Cuba como un Estado fallido. «Cuba no es un Estado fallido, es un Estado cercado», afirmó, señalando directamente al bloqueo económico como la causa de las dificultades internas.
  • Resistencia socialista: Díaz-Canel reafirmó la vigencia del modelo político de la isla, declarando que siguen siendo «una revolución socialista en las propias narices del imperio».

Clima de hostilidad regional

La movilización ocurre en un contexto de máxima presión por parte de Washington, que ha intensificado las sanciones y la retórica militar en el hemisferio, similar a las medidas aplicadas recientemente contra Irán y Venezuela. La marcha culminó con las consignas históricas de la revolución: «¡Viva el socialismo, patria o muerte! ¡Venceremos!», consolidando el apoyo de sus bases frente a la posibilidad de un ataque.